Día 118 de embarazo, 16 semanas y 6 días

Día 118 de embarazo 

Cada día es una aventura, todo comienza con ascos y vómitos terribles por las gambas de nochevieja, continúa con unos dolores en el pecho y unas ganas de orinar enormes a mediados de enero, tanto, que al no venirme el periodo, pues decidimos realizar la prueba de embarazo, solo llevamos un mes intentando ser papás y no con mucha insistencia pues mi padre está ingresado por un segundo trasplante y aunque llevamos queriendo esto desde hace muchos meses, la estabilidad emocional es rara.

 

Quizá, uno de los mejores momentos vividos hasta ahora, es comprar el test de embarazo y morirse de nervios hasta realizar la prueba, siempre he sido cuadriculada, entonces debía ser si o si con la primera orina de la mañana... Esa noche, sería la primera de muchas noches en abrir el ojo a las 05:15 de la mañana y no volver a conciliar el sueño.  Y efectivamente, somos papás, es una emoción inexplicable que hasta el momento, no recuerdo una alegría igual sobre todo, por tener un millón de ganas de contarlo al mundo entero.

 

Mi marido y yo fuimos a comprar calcetines de bebé para dar a las abuelas y la futura tía y botellas de vino del Abuelo para los abuelos. Aquí, hay otro de esos momentos alucinantes, contar que viene un bebé en camino y sobre todo, después de lo que estamos pasando con mi padre. Me quedo con la reacción de mi hermana, su grito de alegría y emoción no tiene precio.

 

A la semana ya decidimos contarlo a más gente y una de ellas fue la abuela, ya no nos quedan más abuelas ni abuelos y es bonito este momento pues también necesitaba esta noticia teniendo a mi madre tan lejos, en este caso compramos unos chupetes monísimos.

 

La verdad que los momentos alucinantes, de momento, los puedo contar con los dedos de una mano. Tras esa sucesión de alegrías, le siguen noches sin dormir por las ganas continuas de orinar y el estreñimiento, además, de tener asco por la comida en general y un dolor en el bajo vientre que va y viene con algunos pinchazos inesperados, por si fuera poco, no ayuda nada vivir con los suegros, y más, en esta etapa que ya sientes que las cosas no te dan tan igual. Este malestar, se alarga durante las primeras 14 semanas, entre medias, el 10 de marzo, tenemos la primera visita al ginecólogo, y poder verte por primera vez es mágico, seguro que a la larga, el embarazo se convierte en esas primeras veces tan bonitas y se olvida todo lo demás.

 

En la semana 15 parece que de repente ya no hay ascos y todo cambia, aún están esas noches sin dormir y el dolor del bajo vientre, pero, poder comer, es algo que reconforta y cambia el ánimo. La verdad, esto dura poco... la semana 16 es un tormento, empiezo con una infección de orina y quizás lo peor es tomar ese antibiótico que no quiero tomarlo pues yo paso a un segundo plano y me preocupa más como puede afectarte a ti... 

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